Open Source como para mi abuelita

La primera vez que escuché hablar de Open Source, o software de código abierto, fue cuando fui introducido al conocimiento del sistema operativo Linux. Al escuchar la descripción de lo que es Linux, me pareció un tema sumamente interesante, pero desgraciadamente, también uno bastante complicado y difícil de digerir y visualizar para alguien que no entiende tan profundamente de computadoras, como yo. Bastó que echara un vistazo a la interfaz no-gráfica de comandos que caracteriza al sistema operativo de Linux para que pensara: Esto no es para mí.

Y así fue como por muchos años, en mi cerebro y en mi mente, descarté la importancia del Open Source, por pensar que era algo que carecía de relevancia en mi vida. Esto, lógicamente, se debió a que no encontré una aplicación directa del concepto en temas que fueran centrales para mí.

La realidad, sin embargo, es otra. El Open Source, hoy más que nunca, representa una gran oportunidad para el ascenso de las nuevas economías colaborativas que han de caracterizar la revolución tecnológica de la que ya estamos siendo todos testigos en el siglo XXI. No sólo eso, sino que afecta tu vida y la mía en múltiples maneras que van más allá de lo obvio. Esto es importante que lo entendamos todos, seamos hackers o no; seamos desarrolladores de software o no; entendamos mucho de computadoras o no.

Tan sólo el caso de Linux ilustra esto; en palabras de la Linux Foundation: "Linux, el día de hoy, es la fuerza que corre los sistemas del 98% de las supercomputadoras del mundo, de casi todos los servidores que alimentan el Internet, de la mayoría de las transacciones financieras a nivel global y decenas de millones de dispositivos móviles y smartphones Android. Linux, en pocas palabras, está en todos lados." Realmente está presente en nuestras vidas, y Linux es tan sólo un ejemplo.

Open Source = Colaboración

Según la Open Source Initiative, el software de código abierto se define como "software que puede ser utilizado, cambiado, y compartido (de manera modificada o no modificada) libremente por cualquier persona." Se le llama código abierto precisamente por que la colaboración y la posibilidad de contribuir por parte de cualquier individuo, así como el código fuente del software, están abiertos para quien sea que esté interesado o interesada.

La revista Wired ha dicho que Open Source "está haciendo por la innovación masiva lo que la línea de producción hizo para la producción masiva". También menciona que el Open Source aprovecha la capacidad distributiva del Internet, partiendo en miles de pedazos el trabajo necesario para realizar un programa de software y aprovechando la inteligencia colectiva de muchas personas. "Funciona como una colonia de hormigas, donde la inteligencia grupal acaba superando a cualquier contribuidor individual." El resultado es que grupos informales de programadores voluntarios pueden acabar compitiendo directamente con grandes empresas. Es una fuerza democratizante hecha posible por la colaboración de gente apasionada en línea.

El movimiento Open Source ha hecho posible que miles de personas alrededor del mundo hayan podido contribuir en la creación de dicho software y en su libre distribución. En otras palabras, ha posibilitado el surgimiento de una cultura descentralizada, desinteresada y apasionada de colaboración en línea. Esta cultura apasionada de colaboración ha traído al mundo productos que han tenido notable influencia en nuestras vidas: Wikipedia, Linux, Mozilla Firefox, Bitcoin, Apache (su aplicación para servidores jugó un rol clave en el inicio de la World Wide Web), entre otros.

Lo más interesante de todo es que el movimiento Open Source ha ido más allá del software. El antes citado artículo de Wired también nos habla de cómo la NASA ha utilizado principios de Open Source para crear mapas de los cráteres en la superficie de Marte; de cómo empresas editoras también han aplicado estos principios a colecciones de libros con licencias abiertas y gratuitas; del llamado Proyecto Gutenberg que ha transcrito más de 6,000 libros a formato digital a través de cientos de voluntarios; que incluso hay proyectos en formato Open Source de leyes, de religiones y hasta de cocina. Es definitivamente un arma de colaboración sumamente efectiva cuando se utiliza de la manera correcta.

Impreso en el ADN de Codeando México

En Codeando México, el Open Source ocupa un lugar central en nuestra filosofía y metodologías de trabajo. Todos nuestros proyectos son publicados de manera abierta para que cualquier persona interesada pueda tener acceso a ellos y además para que puedan contribuir a los mismos. Asimismo, somos entusiastas de que más gente pueda sumarse a nuestros esfuerzos por fortalecer nuestra ciudadanía por medio de la participación activa y la colaboración en estos proyectos tecnológicos. Esto ha sido posible gracias a la filosofía Open Source. Codeando México es mucho más que los 8 integrantes del core team; Codeando México somos todos contribuyendo en la creación de tecnología cívica que nos pueda llevar a generar impacto positivo en nuestra sociedad. Eso es verdaderamente el fruto más valioso que podrá generar el Open Source en nuestro trabajo y en nuestras vidas cotidianas.

Como mencionaba al inicio de este post, este escritor no es programador ni experto en computadoras o en software. Pero eso no significa que yo u otros profesionales no-técnicos estemos exentos de entender cuál es el valor de la tecnología y de las herramientas disponibles para todos en este siglo XXI. Open Source es un pilar en el día a día de Codeando México y por lo mismo buscamos comunicar las virtudes de esta filosofía más allá de la comunidad técnica y de programadores. Creemos firmemente que conocer y estar familiarizados con el Open Source puede beneficiar a la sociedad mexicana en general.

El Open Source es tan sólo una herramienta, pero es una particularmente poderosa y colaborativa de la cual nos conviene estar enterados y conscientes. El Open Source ha dejado de ser un tema especializado de geeks, para convertirse en un tema de cultura general y en un mantra de colaboración moderno.