De una app rebelde a un cambio de raíz

Fue hace ya dos años que surgió un día en los principales medios de comunicación mexicanos la noticia impactante, mas no sorpresiva, de que el Congreso de nuestro país iba a derrochar fondos públicos de manera poco eficiente. En esa ocasión, se anunció que iba a pagar $115 millones de pesos por una aplicación móvil de monitoreo legislativo para sus iPhones, cuya construcción ni en ficción costaría esa cantidad descomunal de dinero.

El suceso llegó rápidamente a redes sociales, donde fue bautizado por las masas tuiteras como la #App115, un símbolo representativo más de corrupción e ineficiencia en el gasto público por parte de autoridades gubernamentales.

La historia ya la hemos narrado en el pasado, pero no está de más recordar este acontecimiento y la manera en la que representó una chispa de ignición que originó un movimiento mucho más amplio y relevante. Es un movimiento que ha evolucionado hasta convertirse en fuente de propuestas para cambios estructurales en la manera en la que instituciones del sector público y el gobierno mexicano busca y tiene acceso a innovación tecnológica para resolver sus problemas.

#App115 y la rebeldía constructiva

La #App115 fue importante porque desencadenó una ola de indignación entre mexicanos que llevó a la acción. En el caso de Codeando México, la #App115 fue una bofetada de claridad que nos permitió entender que el camino para la innovación pública no es a través de gobierno, sino a través de la sociedad civil misma.

Siendo tan clara esta realización, el curso de acción se trazó frente a nosotros: lanzar un reto para que fueran los ciudadanos mismos quienes produjeran con su poder creativo una aplicación superior a la #App115 con un presupuesto 10,000 veces menor de lo originalmente dispuesto.

El reto #App115 fue un éxito porque movilizó a la sociedad mexicana a la acción y porque trajo a la existencia 5 aplicaciones móviles (3 de iOS y 2 de Android) de código abierto, 3 aplicaciones web y una API para consumir datos sobre congresistas. Algunas de estas herramientas fueron desarrolladas por estudiantes universitarios y otras por profesionales en equipos multidisciplinarios, quienes tuvieron la oportunidad de presentarlas frente al Congreso. Todo esto ocurrió en 10 días.

Además de esto, el reto tuvo éxito en mandar un mensaje claro y contundente de que los ciudadanos sí estamos pendientes de este tipo de despilfarros y que no nos vamos a seguir quedando con los brazos cruzados, sino que saltaremos a proponer soluciones que sean mejores y que tengan mayor sentido práctico para nuestra sociedad.

Al mismo tiempo, la iniciativa también tuvo su lado no exitoso, ya que la solución tecnológica creada jamás fue adoptada por el Congreso. Tampoco se logró un cambio que perdurara y trascendiera en el tiempo en materia de innovación pública. Las olas generadas y el mensaje transmitido fueron loables, pero también fueron efectos pasajeros que acabaron almacenados en agradables memorias.

Por eso fue que la #App115 sólo significó el comienzo de algo mucho más amplio y poderoso que habría de venir.

De la app rebelde a los cambios de raíz

Los resultados del reto #App115 lograron captar la atención de personas dentro de gobierno y ello llevó al siguiente paso de innovación pública desde la ciudadanía: el #RetoSATMóvil. A través del reto, el SAT convocó a emprendedores y hackers cívicos para el rediseño de su entonces nueva app móvil.

Los resultados e impacto fueron satisfactorios: en 10 días compitieron estudiantes y pequeñas startups contra corporaciones más grandes que están acostumbradas a vender a gobierno. Fue entonces que se decidió institucionalizar este tipo de iniciativas para poder ejecutarlas a mayor escala. Así fue como nació Retos Públicos en colaboración con la Coordinación de la Estrategia Digital Nacional.

Al día de hoy, ya se lanzaron y concluyeron 10 Retos Públicos, llevados a cabo en colaboración con 9 dependencias del gobierno federal. El resultado ha sido que se han recibido más de 400 propuestas para soluciones tecnológicas open source que resuelven problemas en servicios para ciudadanos a gran escala y de las cuales más de 40 se han convertido en prototipos tangibles funcionales. Adicionalmente, más de 1,600 personas y organizaciones se han registrado para participar en esta iniciativa de retos.

Lo que viene después de Retos Públicos

A diferencia de su pariente mayor, la #App115, las soluciones tecnológicas ganadoras de los Retos Públicos sí se han convertido en contratos formales de gobierno y están en proceso de construirse e implementarse para que puedan ser utilizadas y aprovechadas por miles o millones de mexicanos. Esta es innovación pública real y tangible como fruto de la creatividad de ciudadanos de este país.

De manera paralela, el CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas) está trabajando con Codeando México y con la Estrategia Digital Nacional para modificar la Ley de Adquisiciones de la Administración Pública Federal (APF), de tal manera que Retos Públicos no se quede simplemente en un experimento innovador, sino que pueda convertirse en un recurso disponible para dependencias de gobierno que busquen resolver problemas con tecnología. Es una muestra de evidencia más que el modelo de aprovechar la creatividad colectiva de los ciudadanos funciona para producir ideas y soluciones innovadoras.

Aún nos falta mucho trabajo por hacer, pero lo cierto es que la comunidad ha avanzado considerablemente desde aquel reto subversivo y explosivo que fue la #App115, hasta llegar hoy a los cambios institucionales que se busca lograr con Retos Públicos. Seguramente tendremos la fortuna de ver estos cambios materializarse en los próximos meses y así ser testigos de más innovación pública que venga desde la misma ciudadanía y que continúe mejorando las vidas de los mexicanos.