Entra una filósofa a Codeando México

¿Tiene algo de importante la filosofía con la creación de tecnología para resolver problemas públicos?

Hace ya casi dos años que Codeando México tocó mi vida, cuando Ana, mi mejor amiga, me jaló al OpenData MTY 2014. Yo estaba en el colectivo Únete Pueblo que trabaja para resolver el monopolio de transporte público en Monterrey, y lo que más me interesaba era voluntariar mi tiempo y habilidades a una causa que con impacto en la vida de todos. La idea de combinar tecnología con problemas públicos me pareció genial, pues llevaba 9 años trabajando en TI. Nunca habíamos ido a un hackatón, y ella es politóloga y yo filósofa, así que no teníamos mucha idea de lo que implicaba desarrollar un prototipo en poquito tiempo, pero junto con 3 desarrolladores quisimos hacer un mockup que documentara las relaciones de poder entre los candidatos y sus compas para la elección que venía en 2015, y que sólo usara noticias como input. La idea, concebida por Ana, es que cuando votas por alguien no sólo votas por la persona, sino por todos sus allegados, quienes a veces terminan con licitaciones en sus manos para obra pública, o haciendo fraude tras fraude en cada puesto al que se los llevan. Entregamos un mockup y no ganamos, pero nos quedamos con la idea de que realizar ese proyecto podría hacer una diferencia, y ya sin el marco de un hackatón encima, decidimos llevarlo a cabo.

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I. Las Hack Nights

Le comenté la idea a Paulina Bustos, de Codeando y ahora Cívica Digital, y me dijo que llegara a presentarla a una Hack Night, a ver quién se podría unir. Ana y yo no sabíamos qué esperar pero fuimos y armamos un pitch de la idea y dos chicos se nos unieron y empezamos a construir lo que a finales de mayo de 2015 se convertiría en Disfuncionarios. Durante todos esos meses, pitcheamos la idea en muchas Hacks Nights y mucha gente brillante se nos unió a donar unas o muchas horas de su trabajo al proyecto. Algunos, como Alberto Mota, se quedaron desde el principio hasta el final. Esta es una de mis fotos favoritas: unas veinte personas de todas las disciplinas, un domingo durante siete horas, trabajando en hacer código, listas de palabras para alimentar a los scrappers, o barridos de periódicos sobre las vidas de los candidatos para darle contenido a la plataforma.

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Todos aprendimos un montón. Ana y yo aprendimos a darle forma y continuidad a un proyecto de software (¡nada fácil!), a buscar fondos, a coordinar gente, a presentar el proyecto. Pero lo que más me llenó de dicha, fue saber que muchas personas de las que participaron se llevaron algo de aprendizaje. La chica que hizo el community management pudo poner en práctica lo que aprendió en un curso usando un caso real. Los desarrolladores que participaron con nosotros tuvieron que empujar sus límites y aprender a hacer cosas que nunca antes habían hecho. A uno le ofrecieron trabajo cuando vieron lo que estaba haciendo en el proyecto. Fue con ellos que aprendí el valor del Hacking Cívico: Tú das algo a la sociedad, y a la vez, aprendes a hacer cosas nuevas y conoces mucha gente valiosa. En el fondo, de eso se trata la comunidad.

II. La comunidad

Ricardo Alanís me invitó a organizar las Hack Nights de Monterrey, que por un tiempo estuvieron inactivas y con gusto acepté. Empezamos redefiniendo qué eran las Hack Nights. Para qué queríamos hacerlas, por qué venía la gente y sobre eso, haciéndolas (un ejercicio muy filosófico). En septiembre me mudé a Guadalajara y conocí a Miguel Salazar, quien me invitó a la comunidad de Codeando Guadalajara, donde experimentamos con proyectos que hasta la fecha siguen construyéndose. Conocí a la comunidad tapatía, muy distinta pero también brillante como la regia y como comunidades empezamos a tener una identidad y a compartir lo que sabíamos. Me dio mucho gusto saber que podía mudarme de ciudad y tener un lugar para seguir construyendo Hacking Cívico.

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En ese sentido, el 2015 fue para Codeando México un año de experimentación. Para mí, el 2015 fue el año en que encontré mi vocación, el año en que me di cuenta que ya sólo quiero trabajar para mejorar la vida pública.

¿Qué tiene que ver la filosofía con el hacking cívico? Directamente, tal vez no mucho (aunque la filosofía trabaja sobre todos los temas). Pero la ella me dió el entendimiento de la acción: cómo, a pesar de las interacciones de poder, muchos individuos pueden organizarse para cambiar las cosas. Las habilidades de reflexión, para ver hacia dónde caminamos y por qué hacemos las cosas. Pensar antes de hacer para hacerlo bien. La abstracción, para llegar de las ideas a las acciones concretas y viceversa.

Con la nueva etapa de Codeando, lanzaron una convocatoria para Líder de Innovación Cívica. Era la oportunidad perfecta para poner manos a la obra para crecer el impacto de la organización y las comunidades. Crear las estrategias para que más podamos hacer tecnología cívica o utilizar los datos abiertos en historias o aplicaciones de impacto. Estoy muy contenta de empezar esta nueva etapa con una comunidad nacional con a la que conozco y traer a la mesa las experiencias que la misma comunidad me ha dado para hacerla crecer.