¿A qué le tiramos cuando nos acercamos al gobierno a opinar sobre tecnología?

–Definitivamente queremos implementar estos planes, pero tengan paciencia, sólo tenemos X número de personas en nuestro equipo de tecnología.

–Al contrario, tienen un equipo de tecnología de miles de personas que estamos afuera queriendo apoyarlos.

Ese fue mi corto intercambio de palabras con el diputado local que presidió un evento para promover un Congreso Estatal más abierto. Una sonrisa se dibujó en su rostro y seguimos adelante.

¿A qué le tiramos cuando nos acercamos al gobierno a opinar sobre tecnología?

Ya contesto por reflejo cuando me preguntan: ¿De qué se compone el Gobierno Abierto?

Transparencia, Colaboración y Participación.

En materia de Transparencia, al menos en papel, vamos por buen camino. La cantidad de engranes, mesas de trabajo y acuerdos que deben de ocurrir para la creación de leyes, como las que se publicaron el año pasado, no suceden de la noche a la mañana. La protección de datos personales, el seguimiento a sujetos obligados, entre otros componentes, son avances increíbles que están compitiendo con los esfuerzos de países con mucha experiencia en el tema, según lo evaluamos en el Barómetro de Datos Abiertos.

Con el esfuerzo anterior, se llegó a la publicación e implementación de contratos que tienen como objetivo impulsar la agenda de transparencia, entre éstos está el de la Plataforma Nacional de Transparencia.

El contrato lo detalla:

[...] una plataforma completa que unifica los esfuerzos de los espacios de transparencia para todo el país”. Este objetivo se complementa con otros secundarios que tienen que ver con la funcionalidad del sitio así como ciertos entregables que a la larga conforman la plataforma.

La etapa inicial de ese contrato se entrega, el sitio se publica en un gran evento donde se describe a la plataforma como histórica e increíble. Y luego, quienes nos dedicamos al desarrollo de tecnología, nos asustamos: si eso está costando lo que dicen que está costando ¡Algo está mal!

Pero no es la primera vez que pasa...

En una mesa de discusión sobre gobierno abierto para el Estado donde vivo, un participante declaraba:

"Yo soy constructor: Sé como se roban el dinero, sé donde cobran de más y en cuáles costos es donde a la ciudadanía le clavan el diente y le entregan lo que sea. Ya no quiero que suceda esto. Yo he sido participe pero parece no haber otra forma [...]".

¿Qué mecanismos tiene este constructor para llevar su queja? Pone una denuncia, y pierde su negocio. No le queda más que seguir vendiendo y quedarse callado. Pero si se atreve a dar lugar al silencio. ¿Cómo vamos a saber cuáles son los métodos que usan los proveedores en construcción para robar el dinero? ¿Cómo saber en qué parte del proyecto se cobran de más? ¿Cómo saber cuáles son los costos donde nos clavan el diente a los ciudadanos? No lo vamos a saber, jamás.

Como comunidad tecnológica reaccionamos cuando observamos un costo así: desde nuestra experiencia en el ramo, la plataforma tuvo un costo potencialmente superior a lo que debería de ser. ¿Y quién mejor que la comunidad hacker para detallar el por qué?

De estas observaciones surgió la propuesta de la empresa en la que trabajo, y una carta muy detallada de la comunidad donde las fallas estaban descritas una a una.

¿Por qué?

Porque así como ese constructor sabe donde pueden “meternos goles” en las construcciones, como comunidad queremos compartir con el país nuestra experiencia para evitar que eso pase en el el rubro de la tecnología. Queremos ponernos al frente y que México cuente con sus equipos de tecnología para hacerlo mejor. Queremos participar; poner nuestra parte de esta receta. Buscamos un Gobierno Abierto que se alimente de la experiencia y conocimientos de sus millones de habitantes, para gobernar de forma eficiente, y entre esa eficiencia ahorrarnos algunos millones de pesos usando los recursos del pueblo de la mejor manera.

Y no, no pensamos que nosotros seamos un equipo de élite que podemos hacer las cosas mejor de lo que el gobierno lo puede hacer, y que nuestra postura es antagónica a lo que sucede en las oficinas del servicio público. Definitivamente no hay nada más alejado a ello. Queremos entender qué es lo que sucede entre el contrato y la solución de la Plataforma Nacional de Transparencia, ya que sigue sin funcionar al cien. Queremos colaborar; y hacerlo, como todo proceso de comunicación, entre los dos componentes (público y ciudadanía).

Colaboración

Y ahí fue donde el INAI hizo lo que, como agencia nacional que trabaja el tema de Gobierno Abierto podría y debía hacer; llevar a cabo el primer paso de la colaboración: escuchar. Abrió el paso al componente más complicado y dificil de mantener, colaborar con la comunidad, algo que se debió haber hecho desde el inicio, ya que se tiene que ver al ciudadano como un activo fijo, aprovechar sus habilidades y conocimiento para crear democracia participativa.

El INAI contestó, una por una nuestras preguntas y nos abrió las puertas tres veces. Sí, con limitaciones; respondiendo con los retos a los que se enfrentan al estar enmarcados en un contrato que, bien o mal, se firmó y se pagó. Al hacer esto, el INAI entra sin nada que temer y nos expone su razonamiento.

Reconocemos la labor del equipo, especialmente el técnico, de exponer su proceso para la generación de las especificaciones; sabemos que abrirse a la crítica no es tarea sencilla. Reconocemos el esfuerzo de la institución de salir de su zona de confort y poder otorgarnos un espacio donde se explique qué es lo compone el contrato de la PNT.

Por el otro lado, sabemos que hasta el día de hoy la legislación nos tiene limitados, y lo que suceda de aquí en adelante en esta colaboración no tiene reglas escritas en ningún lado; depende de voluntades y del tipo de gobernanza que se quiera ejercer. Sabemos que estamos en terrenos desconocidos con todo lo que eso implica. Pero queremos estar ahí.

Porque queremos hacer historia, y la estamos haciendo: juntos.

Queremos escribir una nueva historia sobre la manera en la que se hace tecnología para el gobierno. Queremos cambiar la forma en la que se compra software, pero principalmente sobre los mecanismos a partir de los cuáles, como ciudadanos, podemos involucrarnos en estos procesos.

Nos preguntaban, ¿Por qué ustedes que dicen hacer esto mejor? ¿Por qué entonces no participan en las convocatorias que hacemos? La respuesta es sencilla: porque hay un proceso largo, doloroso y costoso que nuestras startups no podrían soportar. Además, el criterio de experiencia es crítico y el indicador que subrayan en los contratos son las secciones de años en el mercado que presumen los proveedores tradicionales, y que no reflejan la calidad del software desarrollado. Porque eso es lo que dice la legislación, porque eso es lo que dice la convocatoria, porque eso es lo que dice el contrato.

Queremos cambiar eso, y creemos que esto se extiende a ustedes. Pero entendemos que estamos al descubierto, que este proceso no ocurrirá de la noche a la mañana. Esto ya no sólo se trata del contrato de la Plataforma Nacional de Transparencia; se trata de algo sistémico que queremos cambiar. Que queremos cambiar junto con ustedes.

Así que refuerzo lo que le dije a aquel diputado local ahora para ustedes. Sabemos que es dificil sacar adelante la cantidad de proyectos tecnológicos que se están construyendo en sus oficinas, pero su equipo de tecnología no solo está conformado por las personas que están en la nómina del Instituto: Está conformado por los miles de mexicanos y mexicanas, con múltiples talentos y habilidades, que estamos afuera queriendo colaborar para hacer de nuestra tecnología algo que responda las verdaderas necesidades de nuestro país, y conseguir a la vez un uso más eficiente de los recursos.

Construyamos juntos el gobierno abierto al que tanto aspiramos y las herramientas digitales adecuadas que lo acompañan. Estamos frente a una excelente oportunidad. ¿Comenzamos?

Ricardo Alanís. Con la edición de muchos, muchos amigos de la comunidad de Codeando México.